Mónica Urbano
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Este es uno de los temas que nadie quiere discutir hasta que es demasiado tarde… La sucesión digital.
No me refiero únicamente a mantener funcionando la infraestructura o supervisar al equipo de TI, sino a quién tendría la capacidad de liderar la transformación digital, tomar decisiones sobre inteligencia artificial, ciberseguridad, arquitectura tecnológica, datos, innovación y, sobre todo, conectar la tecnología con la estrategia del negocio.
Si la respuesta tarda demasiado en llegar... temo decirte que ya tienes un riesgo. Y probablemente sea uno de los más importantes de tu organización.
Durante años, los planes de sucesión estuvieron enfocados casi exclusivamente en posiciones como CEO, CFO o directores comerciales. Sin embargo, el liderazgo tecnológico dejó hace tiempo de ser un rol de soporte. Hoy es una posición estratégica.
Sin embargo, la sucesión del CTO sigue siendo una conversación pendiente en muchas organizaciones. No porque no sea importante, sino porque existe la falsa sensación de que el líder tecnológico permanecerá allí por mucho tiempo, que su conocimiento es irremplazable o que, llegado el momento, siempre será posible contratar a alguien desde el mercado.
La realidad suele ser muy distinta. Encontrar un CTO no significa únicamente identificar a alguien con conocimientos técnicos, sino encontrar a un líder capaz de entender el negocio, influir en la alta dirección, desarrollar talento, tomar decisiones bajo incertidumbre y anticipar las tecnologías que definirán la competitividad de la organización durante los próximos años.
El punto es que ese tipo de perfiles no aparecen de la noche en la mañana, hay que irlo buscando con anticipación.
De acuerdo con Deloitte, solo el 14% de las organizaciones considera estar preparada para gestionar adecuadamente la sucesión en posiciones críticas de liderazgo.
Pero cuando hablamos de liderazgo tecnológico, la vulnerabilidad suele ser aún mayor.
¿Por qué?
- Porque en muchas empresas el conocimiento estratégico está concentrado en una sola persona.
- Porque las relaciones con proveedores, arquitecturas, decisiones críticas y visión tecnológica rara vez están completamente documentadas o compartidas.
- Y porque la velocidad con la que evoluciona la tecnología hace que reemplazar ese liderazgo sea cada vez más complejo.
A esto se suma que muchas organizaciones de todos los sectores están acelerando iniciativas de inteligencia artificial, automatización, analítica avanzada y ciberseguridad. McKinsey advierte que el ritmo de las tendencias tecnológicas continúa incrementándose y exige capacidades de liderazgo capaces de evolucionar con la misma rapidez.
En este sentido, te pregunto:
¿Quién está preparándose hoy para liderar la tecnología que tu empresa necesitará mañana?
Desde Strategic Talent, con nuestra solución TECH FINDERS, vemos con frecuencia organizaciones que comienzan a pensar en sucesión únicamente cuando el líder anuncia su salida. En ese momento, las opciones ya son pocas. Hay que decidir rápido, el riesgo aumenta y la búsqueda del reemplazo se convierte en una carrera contra el tiempo.
Las organizaciones que mejor gestionan este riesgo no esperan a que ocurra una salida. Preparan con anticipación a sus futuros líderes, conocen el talento disponible dentro y fuera de la empresa y entienden que la sucesión no se trata simplemente de reemplazar a una persona, sino de asegurar que la estrategia pueda continuar sin interrupciones, porque la transformación digital nunca debería depender de una sola persona.
En este contexto, la pregunta más importante que deberías hacerte hoy es: Si mañana ya no estuviera, ¿seguiría siendo posible nuestra transformación?