El concepto de diversidad cada vez se entiende en sentidos más amplios, no solo en la ho­rizontalidad de la diversidad de género, por ejemplo, sino también en la verticalidad de la variedad generacional, o en las redes y nodos de la multiplicidad cultural, académica, internacional, de pensamiento o experiencias.

LA DIVERSIDAD PARA LOS CEO:

Luz Adriana Ramírez, Directora General de Visa México “Para mí, la diversidad contempla incluso la variedad de pensamiento debido a que hay gente que tiene un origen distinto, con diferentes culturas, visión y formas de pensamiento, y esa diversidad provoca que las decisiones de los equipos sean más enriquecedoras y completas. La inclusión, implica considerar, dar el lugar, involucrar y desarrollar al talento variado con el que cuentan las organizaciones”. Las organizaciones de hoy tienen que asumir la evidencia de que el mundo cuenta con una mayoría de población joven, en plena edad productiva”.

EL DESAFIO:

El desafío entonces consiste en que los directo­res de las empresas desarrollen estrategias inclu­yentes y que contemplen la diversidad cada vez más amplia de gente, que entiendan los conceptos y las necesidades de cada grupo de personas, todo en la búsqueda del bien común, y por ello, vale la pena distinguir el uso de los términos relacionados, para tener una mejor comprensión del reto social y las ventajas que conlleva su adecuada gestión.

El grado en que el tema de diversidad está pre­sente ya en las empresas latinoamericanas puede variar. En algunos casos existen las pri­meras políticas o prácticas a seguir; en otros, for­ma parte de la estrategia y ADN de la empresa.

SITUACIÓN ACTUAL: 

En género, por ejemplo, algunas compañías tienen todavía que forzar la presencia de mujeres en cier­tas áreas, mientras que, para otras ha dejado de ser necesario; porque al buscar sin prejuicios al mejor talento para el mejor puesto, las cuotas estadísticas o demográ cas se dan de modo natural.

De acuerdo con el Panorama Laboral que publica la Oficina Regional de la OIT5 (Organización Inter­ nacional del Trabajo) se ha detectado un constante aumento, en los últimos años, de la tasa de participación de las mujeres en la fuerza laboral, que llegó a 49.5%, y la tasa de ocupación a 45.5%; aunque ambas aún son inferiores a las de los hombres que tienen tasas de 71.3% y 67.3%, respectivamente.

 

RETOS 2025: LA VISIÓN DE LOS CEO DE LATINOAMÉRICA